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COMUNICADO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS AL PAÍS

Quito, 13 de octubre de 2019

 

Comunicado de la Compañía de Jesús al país

El Ecuador vive momentos cruciales en los que todos sus habitantes estamos llamados a pensar en el bien común y en el país que deseamos construir. Los días que vienen serán de toma de decisiones en los que la voluntad de escuchar al otro y comprender sus circunstancias deben ser medulares a través del diálogo y la mediación. El bien común debe estar por encima de todos los criterios y valores a considerar.

La Compañía de Jesús renueva su compromiso por “caminar junto a los pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad en una misión de reconciliación y justicia” como lo dice particularmente la segunda Preferencia Apostólica Universal que recientemente hemos elegido.

Deploramos la violencia que se ha generado, de manera especial las muertes de ciudadanos en las calles, los heridos y el caos que genera una confusión que oscurece la verdad y las raíces de la problemática social que estamos viviendo. La Pontificia Universidad Católica del Ecuador junto a otras universidades se ha convertido en “zona de paz y ayuda humanitaria”, lo cual ha traído un sostén importante de vida para muchas personas. Sin embargo, en varias ocasiones se ha visto amenazada esta tranquilidad y misión por acciones condenables del gobierno. Rechazamos enfáticamente situaciones como éstas, que no ayudan a construir la paz que necesitamos.

Deseamos poner toda la fuerza en las conversaciones anunciadas para esta tarde. Como Iglesia, convocamos a todos los actores protagónicos de este momento, entidades civiles, asociaciones indígenas, obispos, y gobierno a una gran jornada de reflexión y discernimiento profundo, en donde la capacidad de negociación sea iluminada por la generosidad y sacrificio de todos, pero en donde las urgentes necesidades de los más pobres estén en el centro de las decisiones finales. No hay lugar para más sangre. No hay lugar para privilegios exclusivistas. Sí hay en cambio, lugar para una justicia que construye paz en equidad.

Que seamos capaces de terminar con los discursos de odio que vienen de muchas partes. Reconozcamos el derecho de los otros. Exijamos coherencia en nuestro obrar.

¡Que Dios y la Virgen nos acompañen!

 

Gustavo Calderón Schmidt, S.J.

Provincial

 

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