Magisterio

Aún cuando tiene algunos años en la Compañía, el magisterio es el primer período en el cual un jesuita en formación es llamado a vivir con otros jesuitas y a trabajar a tiempo completo en una actividad apostólica común que forma parte de la misión de la Compañía.

Es un tiempo en el que sus cualidades se deben poner de manifiesto en la realización responsable de la tarea común, y también se pueda apreciar su posible aptitud para estudios especiales. Esta etapa se puede realizar en cualquier obra apostólica de la provincia.

¡El momento de abrir la olla de presión!

Decía mi Superior en el Filosofado que durante el noviciado y los estudios de juniorado y filosofía el joven jesuita era como una carnecita que está en una olla de presión y que poco a poco se va cociendo. Y que el magisterio representa el momento en el que se abre esa olla de presión. Lo que allí se ha cocinado sale listo, con el impulso casi violento con el que salen los alimentos de una olla de presión.

Uno sale al magisterio con muchas ganas de hacer y de servir, con unas ganas infinitas de comerse el mundo. De ahí que durante esta etapa las semanas de 7 días y los días de 24 horas sean demasiado cortos. Es un momento privilegiado para volver a confirmar la vocación a la vida religiosa como jesuita, un momento en el que el espíritu apostólico del jesuita se modela al pulso de la vida cotidiana y de los desafíos reales de nuestra condición.

Para mí está significando, a la luz de mis fragilidades y virtudes, una gran posibilidad de realización humana y apostólica

Diego Jiménez, S.J.  – Pastoral Juvenil Universitaria – PUCE

 

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