Tercera probación

Culminada la formación académica, la Compañía ofrece a los jesuitas una ocasión favorable para encontrar un nuevo impulso o dinamismo en su vida religiosa. Intenta llegar hasta la afectividad profunda del jesuita. Se trata de la madurez de cada uno y de su capacidad propiamente apostólica. Desde la maduración en el despojo de sí mismo, se invita a una mayor apertura al don de Dios. Se busca crecimiento en humildad y en abnegación, y del progreso en el conocimiento y el amor de Dios nuestro Señor.

Hay diversos lugares en el mundo donde se ofrece este espacio de formación para alcanzar un don total de toda la persona para el servicio del Reino y para la mayor gloria de Dios.

Descubrí que a la base de los largos estudios y las más diversas misiones había una fuente común basada en la libertad para buscar a Dios y hallarlo en el mundo a través de la propia historia personal, confrontada con el Evangelio para colaborar con El en la historia de la humanidad.

Han pasado algunos años. Soy jesuita. Este es mi modo de entender, amar y seguir a Jesucristo hoy.

José Miguel Jaramillo, S.J. – Jesuita ecuatoriano – Vicario en Guamote, Vice Superior de la comunidad San Felipe Neri en Riobamba 

 

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