Pablo Muñoz Vega, S.J.

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Nació en Mira, Provincia del Carchi –frontera con Colombia- en 1903. Era un niño tímido, de pequeña estatura, muy inteligente, instruido por su padre, pues había abandonado la escuela para estudiar por su cuenta.

A sus cortos 13 años desea entrar en el Noviciado jesuita. No lo consideran apto en un primer momento, pero a su insistencia los padres formadores le mandan a estudiar unos textos en latín. Al poco tiempo volvió y con gran destreza supo decirlos de memoria y responder las preguntas que le hicieron. En 1917, Pablo ingresa al Noviciado y en 1920 pronuncia sus primeros votos. Estudia humanidades y filosofía en Cotocollao. Hizo sus estudios teológicos en la Universidad Gregoriana, Roma. El 25 de julio de 1933 fue ordenado sacerdote en la Iglesia de San Ignacio.

Su carrera académica en Europa fue brillante (1934-1948). Su tesis doctoral – sobre la psicología de la conversión según San Agustín-, en presencia de connotados teólogos y del P. General de la Compañía, Wlodimir Ledochowski, fue aclamada. En medio de la II Guerra Mundial, su prestigio como intelectual fue en ascenso. En 1948 volvió a su patria, en calidad de Viceprovincial, hasta 1955. De vuelta a Roma, recibió la gran responsabilidad de ser Rector de la Gregoriana, el primer latinoamericano en dirigir aquel importante centro de estudios. Después del Concilio, Pablo Muñoz comenzó su fructífera labor pastoral en Quito, como Arzobispo y Cardenal. Su sencillez y modestia eran proverbiales, pese a su  extraordinario intelecto y su noble corazón. Como buen hijo de San Ignacio, Monseñor Muñoz concilió los extremos con su sincera humildad.

La personalidad y obra de Muñoz Vega deben entenderse en la perspectiva del nuevo humanismo, con el que se ha comprometido la Iglesia, con renovado vigor después del Vaticano II y de las Conferencias de Medellín y Puebla. Como Cardenal, siempre tuvo una palabra de autoridad, oportuna y clara, en defensa del pueblo ecuatoriano y de la concordia de todos los sectores. Fue respetado por el clero, por la clase política, por los intelectuales… Era el líder espiritual indiscutido de la Iglesia y de la nación ecuatorianas. Se entregó, ante todo, a la gente sencilla entre la que vivió; fue maestro, padre, pastor, guía espiritual, amigo, hermano.  Pablo Muñoz Vega, S.J. pertenece por pleno derecho a aquella pléyade de luminosos pastores con que Dios bendijo a nuestra América en la era posconciliar: Hélder Cámara, Oscar Romero, Leonidas Proaño…  Murió en Quito en 1994.

El día 21 de febrero de 2013, el Sr. Arzobispo de Quito, Fausto Trávez, promulgó el decreto del inicio de la causa de beatificación de Pablo Muñoz Vega, S.J.

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